Un festival de cine va mucho más allá de lo cinematográfico, o al menos así lo concebimos. DocsMX es un foro, un centro irradiador de historias, de emociones, de circunstancias; un punto de encuentro en el que las curiosidades se topan con las sorpresas, con lo imprevisto, con las realidades que creíamos obvias.

Los documentales provocan debate, que a su vez nos lleva a la reflexión, a la tolerancia y a la aceptación de la diferencia, de la diversidad. Ese es el ciclo que nos proponemos vivir en cada edición de DocsMX, y esa es la invitación que le hacemos a cada una, a cada uno de los espectadores que deciden unirse a este maravilloso viaje.

Observar la realidad, tanto la de nuestra cotidianidad más inmediata como la de las culturas más lejanas y ajenas, es, para quienes organizamos este festival, celebrar la vida, disfrutar de lo que nos gusta de ella o denunciar lo que no nos gusta, que no es poco. A lo real se le debe mirar a los ojos, sin rodeos, con la honestidad y la sobriedad de las conversaciones francas. Eso es lo que intentamos que ocurra en cada una de las proyecciones que organizamos.

Les invitamos a que se apropien de cada una de las películas que hemos programado, que las hagan suyas, que las interpreten, reapropien, amolden a sus circunstancias y principios. Llévense a casa —si es que ven la película fuera de ella— lo que deseen, lo que les sirva, esa reflexión, idea, mensaje, sonido o imagen que crean que les aporte algo, lo que sea. Si eso ocurre, habremos conseguido uno más de nuestros objetivos, quizá el más importante. Si eso le pasa a alguien de ustedes que lee este texto, díganoslo, porque será una gran satisfacción saberlo.

Todo esto va a ocurrir en los foros de siempre, los tradicionales, las salas de cine, pero también en la virtualidad, en la nube en línea que nos interconecta, así como en las pantallas de la televisión pública mexicana. Estamos creando nuevos espacios para lo que nos gusta hacer: mirar a los ojos a la vida disfrutando de grandes películas.

Eso es lo que hacemos.